miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ética en los profesionales.

La creciente demanda de mejores profesionales no siempre va acompañada de mejores contratistas, de aquí que si no existe una honestidad y completo apego a las normas éticas, no existirá un debido contrato social, menos uno con los usuarios de los servicios demandados.
Tenemos enfrente una realidad asombrosa, contamos con una cobertura académica muy amplia en el país, pero no siempre la enriquecemos como es debido, menester es tomar participación desde muy temprano y en cualquier plano para poder ejercer la ética oportunamente y evitar transgresiones a los derechos de terceros, como alumno de nivel básico, medio y superior, tienes la tarea de conducirte con verdad y objetividad, ser imparcial y altamente ético, pero no por ello, entender que la formación académica va acompañada de sueños irrealizables y promesas abandonadas. A lo anterior tenemos por ejemplo, el caso que evidenciaré, la formación de los profesionistas en las provincias: Es sabido por muchos que el trabajo académico tiene grandes carencias, en especial económicas, lo que afecta en un bajo salario a los catedráticos de dicho nivel, colocando la docencia universitaria como una entrada monetaria más en su ingreso personal, pero de la cual es casi imposible subsistir de constituir el único activo al hogar promedio.

Los profesionistas de la provincia, son a diferencia de los grandes empresarios, abogados, arquitectos, médicos, químicos, etcétera, de las grandes urbes, unos ciudadanos que no encuentran una salida de la situación que enfrentan más que emigrar de su hogar de origen, buscando centralizar sus conocimientos en pro de un mejor salario y estilo de vida, situación que se vive a diario incluso en las ciudades de provincia de mayor tamaño, donde la inmigración de las regiones más alejadas y poblados vecinos inunda la industria y el campo laboral profesional, en anhelo del mismo fin que los nativos.

Es así como nos vemos enredados en la telaraña que constituye ser un universitario en México, no cabes en casa, tienes que buscar un mejor lugar, donde se te pague por lo que sabes y puedes hacer, excluyendo casi en su mayoría, el lugar de origen o de estudios, siempre y cuando sea provincia, de ahí que deduzco, de manera empírica, que la razón del creciente número de jóvenes que terminan la educación media, decidan hacer el esfuerzo con sus padres, quienes no siempre tienen los medios económicos de mandar a sus hijos a estudiar a las capitales de sus estados, a los campus de sus universidades de prestigio e incluso a la capital del país, con el sueño de que no regresen, de que se queden en una ciudad, en una metrópoli, que pueda brindarles una oportunidad su alma máter en provincia, debido a que "no cualquiera estudia en esas escuelas o colegios", así se refleja la superioridad en materia laboral y académica, no es que quiera denostar a los centros de estudios superiores de provincia, pero es una realidad que sufrimos los estudiantes y egresados de dichas academias. 

Para demostrar lo anterior basta platicar con variedad de egresados de universidades de élite y otros iguales pero en situación de centros de estudios superiores de provincia, la diferencia será abismal, el primero tiene una visión que es una mezcla de las experiencias y cargos que tienen sus catedráticos, que suelen ser en ocasiones extranjeros y nacionales con estudios de posgrado e incluso doctorales, que se desempeñan en cargos públicos y en trabajos de nivel internacional o del alto ramo nacional, y los segundos, por lo general son algunos egresados de la misma provincia y algunos profesionales titulados por las primeras, que su experiencia es muy diferente, debido a que no se cuenta con el mismo número de personas con estudios de posgrado, menos que tengan cargos públicos o cuenten con una experiencia de trabajo internacional.

La forma de aprovechar la carrera no siempre es igual. Si bien es concedido casi como un hecho que el egresado de una "mejor" universidad tendrá mayores oportunidades y empleos que su contrario, también está sujeto a la contrariedad que presenta el segundo, cuya preparación cuasi autodidacta con la que el o la joven que estudió en provincia tendrá que afrontar en lugar de hacerla un recurso cómo el primero, lo cual es a veces la mejor herramienta contra el rezago que se convierte en una realidad cada vez más aceptada por las grandes mayorías de estudiantes de dichos niveles y profesionales que desempeñan su profesión. 

En ocasiones ser miembro de una "élite" ofrece beneficios sociales y superficiales, más que ética aplicada, lo cual no siempre refleja los altos principios deontológicos que manifiestan sus universidades, en cambio, la visión que anteriormente se ha manifestado no es exclusivamente negativa, con mucha regularidad se hace presente el compromiso social en dichos egresados, que no dudan en desempeñar un papel de lideres de opinión y acción ad hoc a los menesteres que se requieran, pero no dejando de hacer presente la percepción nacional, no actúan fuera de las cámaras, no desean alejarse de los encabezados locales y deslumbrar con ilusiones a la mayoría que no puede obtener un espacio en una escuela como la que los ha preparado, para nosotros, verlos, es como mitificar un rumor, volver a la alquimia y convertir el plomo en oro, transmutar la materia oscura en valiosa, el Fausto es la mejor manera que encuentro de ejemplo; y la comunidad es su Mefistófeles, demonio corrompido que apostado ha, deseoso de ganar contra el bien y deshacer lo valioso de la axiología y las manifestaciones libres de vanidad. 

Fotografía tomada del sitio análisis 365- Revista digital, en su sitio de internet.

Pero no todo es malo, los centros universitarios, sean cuales sean no enseñan a ser mala persona, a mirar a todo como mercancía, tampoco a vivir agachado o a ser un obrero más, la intención de la preparación es valiosa siempre y cuando el educando no esté en posición a moral, no tenga mayor ambición que deseo de hacer el bien, lo ético. México vive una crisis de valores, lo denunciamos a diario, la colectividad es más violenta y caca, vacía, cómplice de una cultura sintética, adicta a lo artificial, a lo prefabricado, al estereotipo, al egotismo, al narcisimo, a la necrofilia (Fromm).


Referencias:
Fromm, Erich. (2000) El corazón del hombre, , México D. F. Fondo de cultura económica. 

Ligas de interés.
 

Vamos a marchar por lo que sea.

La pasada temporada de noviembre en México es sinónimo de fiestas y celebraciones, tanto nacionales, religiosas y prehispánicas, con la llegada del Día de Muertos, Todos Santos, y la conmemoración de la Revolución Mexicana.

Cada vez es más difícil disfrutar de una temporada llena de conmemoraciones sin tener la contaminación visual que arropa las calles y salones públicos, llenos de decoraciones de importación china y norteamericana, cada vez más distorsionando al de por sí revuelto folclor nacional. Las banderitas  que sobraron de septiembre se vuelven a vender, así los adornos tricolores, pero que pasó con los artículos de los días religiosos y prehispánicos, ¡Son cada vez más parecidos a los de nuestros vecinos del norte y sus tradiciones!

El 20 de noviembre es un día muy especial para todos los mexicanos que tienen hijos en la escuela, porque ven a sus hijos desfilar por una celebración patria, ¿Qué se conmemora?, la mayor parte de los niños lo ignora, o le da una profunda indiferencia, debido a que su cultura es más apegada a las películas de corte norte americano y programas de televisión a veces nacional, otras tantas extranjerizante, que ponen en manifiesto un total desapego a la historia y a la realidad.

Y ya dicho un poco de las participaciones de los padres, digo, de los hijos en los desfiles, ¿Qué aporta a los pupilos dicha manifestación bélica?, en grandes rasgos, nada, porque no deriva de un aprendizaje, más bien, es una costumbre mediocre que se adoptó de los militares y hombres y mujeres de carrera, que defendieron sus derechos y se manifestaron haciendo la marcha a paso firme, frente a sus compañeros y paisanos, defendiendo su libertad, su democracia, su independencia, sus sueños; pero pasados los años las marchas pierden su sentido, porque devenido de las manifestaciones escolares, tenemos a miles de maestros y profesores, que se manifiestan desde hace meses en la capital del país y en algunos estados, también a las comunidades organizadas que vivían en la sombras de la violencia y el crimen organizado, coludido con las autoridades, desatando verdaderas guerras revolucionarias. Pero, ¿Qué de eso sabe el colegial promedio?, ¿A caso conoce la realidad pertinente a su entorno y a su país?, ¿A caso conoce los resultados de aquella gesta heroica que tanto le dicen en historia y que aparte de significar un día inhábil en el ciclo escolar es de verdadera importancia?, ¿Fomentan en sus escuelas y en sus hogares el respeto a los principios revolucionarios más que los principios económicos?

Hace falta muy poco para darse cuenta de la cultura nacional, el grueso de la población, aún desestima a sus hermanos indígenas, a todos los que tienen rasgos extranjeros, un credo diferente, una ideología; un modo de vivir. No sin embargo, aprecian aquello que trasgrede, aquello que hace daño, la burla, la violencia, el ultraje, la "tranza" y demás artimañas que le asignan al mexicano por "naturaleza".

Imagen tomada de internet, durante manifestaciones en el Distrito Federal 2013


Esos pobres niños, no tienen la culpa de no querer desfilar, cuando viven contrariados de las disyuntivas y diatribas que oyen a diario, situación que nos es indiferente a la mayoría, debido a que ya pasamos esa etapa y pareciera que quisiéramos que los menores la padezcan de igual o peor manera, ¡Eso es inadmisible!, ¡Un abuso!, la mayoría de nosotros somos indiferentes a nuestra propia historia e ignorantes del legado sociológico y filosófico que nos ha brindado la lucha y el estado de derecho mexicano con su sueño centenario de tierra y libertad, pero no ha logrado mellar en nuestros valores, somos de bronce como las estatuas erguidas a los héroes; frías y victimas de las heces de las aves rapaces que depositan sobre nuestra efigie.


Cuartoscuro/Archivo

Que quede latente, la cultura mexicana no está torcida por que así sea, lo está porque así se permite.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Mi infancia y la fábula de mi tortuga.

En mis recorridos a píe, que con frecuencia hago por la periferia de mi municipio, me ha impresionado la cantidad de personas que veo a diario en situación similar a la mía, caminan y conducen sus vehículos, ajenos unos a otros; sólo de conocerse es que se dirigen la mirada y un saludo.


La lejanía de los hombres y mujeres con sus iguales en la calle se ha tornado violenta y repetitiva, se cumple una función determinada en el horario laboral y se remiten a su domicilio, donde la mayoría pasa sus horas de reposo y preparación en privado, alejado de los demás, se dirigen a dormir algunos otros, mientras que la gran mayoría, comienza a la hora de llegar a su casa con una serie de tareas tan agotadoras como lo fueran sus labores en el trabajo.

La sociedad mexicana dista mucho de ser un comercial de detergentes, un programa matutino, un show nocturno o una telenovela. La realidad nos hace perceptibles al dolor, al sufrimiento, a las carencias y a todo aquello que la televisión y las novelas pop nos han dicho que es la vida.


La educación que recibí en mis primeros años, es un recuerdo tan hermoso como enriquecedor, alejada de la televisión y acompañada de los juegos tempranos que me devoraban las horas, unas a otras pasaban en la sala de la casa, en un cuarto del hogar o en el patio de los vecinos, así crecí, acompañado de valiosas amistades y de mis hermanos que corrían por la calle y armaban una cancha de cualquier deporte, teníamos un polideportivo, tan concurrido qué, llegar a casa de la escuela y las clases era sinónimo de introducirse a un mundo paralelo, donde la comunidad era de niños que se gobernaban a sí mismos, sin imposiciones, castigos u ofensas, bueno, lo intentábamos.


Las tardes lluviosas eran los únicos enemigos del gimnasio a cielo abierto, que por común acuerdo se convertían en las tardes de descanso, cada quien pasaba ese día en su casa, ideando que invento podía presentar a sus colegas de la calle el día siguiente y la aceptación del mismo. 


Era de terracería la calle, con piedras puntiagudas que sobresalían, debido a la poca erosión del suelo, ya que los autos eran los únicos que recorrían repetidamente la propiedad comunal; así se volvió un habito el área de juegos, una constante en un municipio que ya saludaba de años al denominado progreso, con aceras y concretos hidráulicos, parecidas a las de las grandes ciudades que ya no tienen espacio para los juegos de las sociedades utópicas de los infantes que sueñan y corren en una desolada avenida sin pavimentar y con un solo faro que prende a las seis de la tarde.


Los años pasaron y la niñez se esfumó, los amigos de la calle se han vuelto matemáticos, ingenieros, abogados y doctores, otros con menos ansias de estudio llevan un oficio o el negocio familiar, así pasaron los años que nos mostraron que convivir unos con otros era posible y más aún, necesario para solucionar los problemas que nos parecían imposibles de resolver, pero como dije, los años pasan, y las tecnologías y culturas ajenas nos invadieron sin darnos tiempo de reaccionar; hoy somos victimas, seres humanos que al llegar a su casa encienden su televisor, su ordenador y todo el tiempo tenemos en la mano un teléfono móvil que funge como apéndice a nuestro cuerpo, sin el cual, probablemente moriríamos, claro, soy irónico. 


Últimamente me he detenido a pensar en la vida que llevo, sé, que no es para nada sencillo acotar los antes mencionados artilugios, pero de vez en cuando hago que se me olvida el teléfono móvil, que se me va la luz y salgo a mirar la calle con sus habitantes distraídos de la humanidad y el dolor, enajenados en sus prótesis tecnológicas y evitando el contacto con otro ser. Ahí es cuando regreso a mi casa, saludo a mi familia, acaricio a mi Argos y alimento a mis tortugas, por cierto una se llama tierra, y cuando se siente estresada se guarda en el interior de su caparazón, que es algo así como una caja que sierra con dos tapas, figurando su plastrón como un par de bisagras; así me imagino a cada uno de nosotros, encerrados en nuestro caparazón de ideas y prejuicios, que al mínimo peligro recurrimos a escondernos en nosotros mismos buscando refugio a lo desconocido, que es de una u otra forma el amor.


"Tierra" Fotografía propia.


Para concluir cito a un amigo, que me dijo algo así: "El hombre ya no mira el cielo, ya no es espiritual, parece que prefiere estar con la mirada al piso para ver si encuentra un tostón que buscar a dios." 

sábado, 9 de noviembre de 2013

¿Qué nos está pasando?

Hace unos días un amigo decía, no tenemos nada tan seguro como la muerte, y así es, hoy es noticia en México y en muchos otros lugares el suicidio anunciado por una joven oriunda del estado de Veracruz, la cual, con su deceso anunciado a través de la red social de mayor uso en el país, dio a conocer sus planes de agotar con su existencia y a modo de nota suicida, una publicación en su "muro".


Me sería agobiante y repetitivo reproducir el texto, porque no solo eso es lo que me ha llamado la atención, lo que mayormente lo hizo fue la forma en que ha sido tomada la noticia por los usuarios de las mencionadas "redes sociales", que se han volcado al punto más cínico y no miran con análisis la inmolación de un ser, han dejado de tomar consideraciones a sus congéneres y tornan a la satírica reproducción de fotografías post mortem modificadas y editadas a tono de burla o humillación.


La muerte nos ha dejado de impresionar. Por crudo que parezca, nos hemos convertido en una sociedad a prueba de sentimientos buenos; aquellos que nos lleven a una ética de fines son tabú. A la par de la creciente voracidad de los cibernautas que se mofan de la acción cometida por una joven que ha dejado de vivir, me invade la gran interrogante, ¿Qué harán cuando ella haya pasado de moda, de quién se burlarán, dónde desahogarán sus vituperios y su odio, su llamada sátira social y despreciable sarcasmo "hipster"?, son muchas cuestiones para una sola interrogante, pero no dejan de estar vinculadas al mórbido suceso. 


Hace no mucho, en las mismas "redes sociales" se denunció el caso de un hombre de mediana edad que "subía" material con contenido violento, el cual mostraba a una jauría entrenada para pelear, incluso un par de esos animales destrozando a un pequeño gato vivo; el hecho causó conmoción y una inmediata indignación, porque un hombre practicaba violencia contra los animales, y aunque las imágenes eran muy duras y pese que no mostraban daño a un ser humano, una gran cantidad de cibernautas se unieron para dar con el sujeto y demandar justicia a las autoridades. El hecho fue difundido en Televisión y en prensa, se volvió un fenómeno mediático, pero pasados los días fue abandonado el tema y pasó al olvido del público; ¿Se imaginan que hubiera existido un reclamo similar e indignación contra el siniestro que se practicó la joven veracruzana?, ¿Se imaginan que en lugar de montar textos a la fotografía de su cuerpo sin vida se hubiera demandado actuar contra quien dañó moralmente a su familia?, ¿Qué se reclamara a las autoridades a tomar medidas preventivas al suicidio en la población más propensa a cometer dicho acto?, pero, lamentablemente, no ha pasado nada así.


En la región de Teziutlán, Puebla, que es donde estoy escribiendo esta entrada, me topé hace no más de dos semanas con un volante de una conocida agrupación religiosa, que invitaba a reflexionar con respecto a la creciente tasa de suicidios cometidos en el estado, y señalaba como primer lugar, según ellos, a Teziutlán.


"Sabías qué?... ¿Teziutlánse ha convertido en el primer lugar en SUICIDIOS en el estado? ¿Y así quieres seguir celebrando a la muerte?" Sic.
 Imagen tomada de internet.


Cosa que no menos que dejarme atónito por su falta de información estadística, manejo de una fuente consultada o un estudio propio para hacer esa interrogante, que quiere dar a entender de alguna forma, que así esta pasando, cosa que no es para negar, porque efectivamente a incrementado el número de decesos vinculados con la misma causa.


Ésto, me da indicios de que el suicidio se ha convertido en un referente para lograr un cometido para quienes ven un nicho de oportunidad en él, desde los violentos inquilinos de las plataformas tecnológicas, hasta grupos religiosos.


El suicidio nos ha rebasado, nuestra cultura es afectada por factores externos que la han mellado con grotescas manifestaciones poco intelectuales y filosóficas, encausadas más al dolor, al extravío y al aumento de la bilis; debido a que en estos días no sé qué nos pasa, ¿Podría ser que ha llegado el momento en que no ser humano nos hace mejores seres humanos?.

viernes, 25 de octubre de 2013

El mexicano antes del mexicano.

Hoy por hoy podemos estar seguros que México es lo que debe ser, así lo versan los diarios, los noticieros y los juglares modernos pintados como idiotas, bufones que repiten lo que otros han escrito para ellos, ¡A muerto la libertad de pensamiento!, así debería haberlo escrito Nitche, porque no es Dios quién guía nuestro "destino político", es nuestra mala administración, no sólo no sabemos lo que significa democracia, sino que la confundimos con orgía o aquelarre por servir mis palabras de consuelo a mis frustraciones, eso es lo que determina nuestro "destino", unas monedas justifican la avaricia de personas sin escrúpulos, ostentosos adinerados, que a falta de inteligencia buscan idiotizar al pueblo entero con sus contenidos basura; ¡Esa es la causa por la que hoy estamos cómo estamos!

Desde que tengo interés en la comunidad he notado las posturas tan diversas que abundan en torno a conceptos cómo: gobierno, Estado, religión, educación, dinero y la sociedad. Todas rayan en lo maravilloso y sublime de conducirse con apego a la integridad, pero, ¿Qué es la integridad?, ¿Qué es vivir bien? y ¿Quién os ha dicho semejante mentira?

En filosofía, la solución de problemas se deben abordar analíticamente, con interioridad y siempre reflexionando, para encontrar en la razón la solución a cualquier obstáculo o diatriba, al menos en resumen así debería ser. Pero en lugar de eso, tenemos una nutrida idea de lo que el mexicano es y debe ser.

Ante el éxito, debe ser tan egoísta que tiene la obligación de hacerse de un nuevo círculo de amistades, todos exitosos, porque no puede estar con personas que no lo ayuden a seguir teniendo la dicha que ha encontrado.

Ante la tragedia, debe ser tan martirizado que nos recuerde la figura del cristo medieval, aquel que con espinas en la frente refleja la máxima del dolor y el sacrificio, así mismo las mujeres, adquirir la santidad de la María madre del nazareno, quién llora amargamente y se resigna al lado del mártir.

Ante la educación, indiferente, porque en México no se necesita ser educado o sabio para ser "alguien", los "intelectuales" son personas que incomodan por su forma de pensar, ¿Quién necesita a alguien que le diga lo que es ético, legal o mejor para la mayoría de sus congéneres, si se cuenta con el sentido común y la tenacidad nata por ser mexicano?, además de, que ninguno de ellos han logrado lo que se adquiere con la escuela de la calle, cómo ser el mejor futbolista del país, el mejor actor de televisión o un icono popular.

Ante la pobreza, subsecuente, porque a pesar de que la mayoría de los mexicanos vivimos con algún tipo de carencia, no buscamos erradicarla, por ejemplo, ante una nueva aparición en el mercado de artículos de entretenimiento o que alimenten nuestra vanidad, decidimos dedicar nuestros ingresos en adquirirles, encima de que nuestro gobierno, encargado de resguardar la seguridad social y administrar el Estado, se deslinda del enriquecimiento de algunos canallas que explotan la ignorancia, ¿Quizá también se mantenga de la misma ignorancia y la pobreza?.

Ante la sociedad, un vencedor, porque no hay nadie más "chingón" que el mexicano, heredero de la sangre Azteca y sufrido por la avaricia conquistadora, combatiente de la historia y el progreso, digno representante de una casta solitaria y egoísta, que teme a la solidaridad.

Puedo concluir, a la sátira anterior, que lo que escribo aquí es una refresca de lo que se puede apreciar de nuestro entorno mediante una empapada a la cultura mexicana, en su televisión, en su radio, en sus municipios, en sus redes sociales, en sus publicaciones periódicas de mayor difusión, lo que impera es lo antes descrito.

Es fácil decir que el mexicano vive en una mentira, en un mundo imaginativo, en el cual la cotidianidad es despegada a lo que las exigencias dialécticas marcan, pues es más accesible a un mexicano promedio la televisión que un servicio de seguridad social o incluso el de salud.

En la mañana me dijo mi hermano: "Sí en las despensas de oportunidades viniera una pistola, habría menos pobres; así es el mexicano", claro, es una suposición irónica, pero no es alejada de nuestra idiosincrasia.

Queda en nosotros llevar a cabo un cambio y una mejora, en los aspectos mencionados y en más, ya que seguir con una postura como la del mexicano clásico, nos ha costado un retroceso tremendo y una mala herencia para nuestros hijos e hijas. ¡Aún es tiempo!



 Imagen que circula en internet a consecuencia de los constantes comerciales televisivos del Gobierno Federal, los cuales han ocasionado burlas cómo ésta.



Publicidad para una película mexicana protagonizada por Eugenio Derbez.




martes, 8 de octubre de 2013

¿Bailamos?

La música popular juega un papel muy importante en la formación de una cultura determinada, éste fenómeno es más evidente con la creciente industria musical que gira en torno a lo comercial.

Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar una canción de los "Ángeles Azules", un popular grupo musical, con una larga historia de permanencia en el gusto de la sociedad mexicana, claro, no de toda; la melodía que sonaba en la radio del vehículo del servicio público lleva por nombre "Entrega de amor", la letra de la canción va acompañada de un ritmo muy atractivo, lo cual la hace fácil de memorizar, su composición es simple, no se emplea un lenguaje complicado o reflexivo, más bien, es muy coloquial y representa situaciones comunes en la vida diaria. 

El juego de palabras es muy conocido para el público, en especial porque la canción sugiere un apasionado encuentro sexual, lo cual, convierte a esta pieza, como muchas más del grupo y del género musical, en verdaderos himnos para las parejas que crecieron escuchando las interpretaciones del colorido conjunto; por ejemplo, para resaltar lo que digo, quiero hacer un breve análisis a la letra de la mencionada pieza:


Estamos en lugar prohibido
en busca de experimentar
donde se hace el pecado del amor 
y el tiempo nos hace esperar. 



Aquí, en la primera estrofa de la canción, podemos ver una clara representación de lo que la sociedad mexicana de las pasadas tres décadas concebía como un encuentro sexual libertino, el cual, para la religiosidad existente en el país, por la evidente mayoría católica del mismo qué, un encuentro intimo entre una pareja sólo puede llevarse a cabo en el matrimonio:

Hebreos 13:4 Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios. (Biblia de Jerusalén) 

no por eso refiero que sean parejas adúlteras, pueden bien, ser novios o personas que se conocen de tiempo y alguna situación los a orillado a tomar la decisión de compartir su sexualidad con el otro. ¡Claro!, estoy dando una cita de la biblia porque no cabe otra explicación para hablar de un pecado y una prohibición, ya que, según nuestra legislación, en ningún código existente, es prohibido que dos personas se reúnan, en específico, para consumar un acto carnal; todo eso aunado a la ferviente referencia al catolicismo que hace la música del conjunto en sí. 

A continuación tenemos las siguientes estrofas, que son menos representativas que la primera, ya que en ellas se habla más de un acto que de una reflexión, de la cual se incluya emitir un juicio o vivir un dilema, ya que no se habla más de un sentido religioso o espiritual y sí de uno más erótico.

Te miro, y me miras amor 
te pregunto en que piensas 
y me dices en ti y en mi 

Veo que te sueltas el pelo 
mirándote al espejo 
mirándote a los ojos. 
Una mirada entregada en un tiempo 
Sin tiempo y un semblante hermoso. 

Y me dices, he pensado mucho en ti, 
te he soñado tanto aquí 
que no imagine, 
que iba a ser así la entrega de mi amor, 
hacia ti. 

Ahora bien, luego de mirar la corta letra de la canción y su fácil memorización, no es de sorprender porqué fue un éxito la banda, ya que no sólo se dedicó a hacer música bailable, sino qué, se preocupó de llevar un sentido más emocional, y cada vez más sexual a su audiencia. Pero no para ahí la cosa, porque las canciones de contenido similar, se han mantenido en el gusto por generaciones, incluso hoy, suelen escucharse y cantarse en los sitios de reunión de grupos de personas de diferentes edades, incluso, sin existir una diversidad en las mismas.

La música que hoy se escucha en México, es muy variada, a esto me refiero nuevamente como lo dije al principio, la música popular; ya que no sólo es objeto de diversión o de expresión, es un gran recurso económico, una herramienta que el consumismo emplea de manera salvaje para enajenar riquezas, por lo general, de la gente más pobre, que suele ser la que gasta más dinero en dicho rubro.

Tan fácil es darse cuenta qué, los programas de entretenimiento emitidos en cualquier medio de comunicación, giran en torno a sembrar la idea de un ídolo musical nacido del pueblo para el pueblo, falaz aseveración que nos conduce a adquirir un producto, que de entrada es ajeno a nuestras necesidades y de salida, innecesario. 

En específico, algunas manifestaciones musicales como la anterior, son las piezas que corresponde analizar desde otro enfoque, quizá en un punto más especifico, empleando la filosofía y la sociología podemos indagar e interpretar objetos que día a día nos encontramos, ya sea en una plática con amigos, maestros, científicos... o hasta escuchando en el radio del operador de transporte público una canción, no sé, tal vez.

Mi opinión de la música popular no acaba ahí, pero por el momento los invito a mencionar alguna canción que comparta dicho fenómeno, ¿Quién sabe?, si después resulte que la verdad no nos gusta la canción, sino que la oímos tantas veces, que llegamos a asociarla con una verdadera pieza artística o cultural, queda a su criterio. 




Fuentes:

miércoles, 2 de octubre de 2013

Yo nací el 2 de octubre del 68´

Han pasado ya 45 años, y aunque mi vida es corta, siento que mi alma es vieja; que mi esencia ha vivido ya muchos años, que he muerto con las voces que las balas han callado y que cada grito de dolor por los desaparecidos políticos son mis verdaderos años.
Así puedo imaginar un devenir propio, uno que surge de los deseos de libertad y autonomía que muchos hombres y mujeres querían, que no por ser jóvenes la mayoría, ignorarían su momento histórico y traicionarían sus convicciones.
No puedo sino mirar las terribles imágenes que nos recuerdan a todos la crueldad humana, aquella que nace del nefasto deseo del poder; económico, político, ideológico. Todas verdaderas razones egotístas, razones vacías, razones que  sólo un cobarde amañado podría ocupar para justificar su genocída obra, así fue en la madrugada del 2 de octubre de hace ya nueve lustros, una mañana que quedará para siempre guardada en el colectivo que es el mexicano.
No puedo culpar únicamente a un hombre, a un tecnócrata, pues no actuó solo. Aquellos que abrieron fuego contra los manifestantes nos disparaban a todos, herían y mataban a sus hermanos, hermanas, madres, padres, hijas e hijos; sin duda una mañana que pasará muchos años en la sociedad, hasta que por fin se pueda considerar una transición del pensamiento, una reforma filosófica del pensamiento.
Los deseos de culpar a los entonces encargados de salvaguardar el orden público se reducen a pensar, ¿En qué mundo vivimos que no pensamos en una igualdad social más necesaria que una buena administración gubernamental?, ¿Es qué, acaso, somos ovejas que necesitan de un pastor que nos pastoree, que nos pegue con un palo, nos cargue a nuestros hijos, nos trasquile, nos mate por decidir que somos muchos o simplemente porque hay una fiesta y quieren sus invitados comer cordero?,  no señores, no somos borregos, y no lo digo porque los borregos sean unos animales domesticados, lo digo porque nosotros no somos objetos de lucro, no pretendemos tener dominio estratégico de nuestros semejantes para calmar los fines políticos o económicos de otros aristócratas, es por eso que yo me niego a ser una cifra más en la estadística de los nefastos representantes políticos, de aquellos que viven en el sueño griego, en la paideia, por ellos ignorada, confundida con mezquinas doctrinas necrófilas, heredadas de siglos de corrupción y de espíritus caducos, que parecieran ser puramente artificiales.
Nunca entenderé porque la retórica tiene que ser parte esencial de la preparación de los políticos, cuando en su mayoría son sátiros, arpías y otras calamidades de iguales dimensiones, al permitir que su representación en la función pública sea opaca, debido a que decidieron traicionar a sus votantes por un puño de privilegios económicos, que a la larga sólo ocasionarán desventuras y tragedias.
Ja, echo una carcajada por aquellos hipócritas que, educados en la conveniencia y los vicios pronuncian discursos filosóficos, cuando en lugar de virtud siembran antivalores, pero, pese a eso, los claman cual poeta excitado los declamaría a su público amado, al cual le deben el amor de sus letras y versos. A todos aquellos que enmascarados de transición pactan con políticos corruptos, con funcionarios desalmados y desayunan con empresarios  narcisistas, a todos ellos les dirijo mis palabras, les dedico las gotas de sudor mías y de mis hermanos, de hombres y mujeres que trabajan y estudian, que ríen sinceramente o purgan una condena en prisión por una causa injusta o porque hubo una violación al debido proceso.
Hoy miro con desventura a miles de jóvenes que derraman odio sin sentido a cualquier autoridad, aunque ésta sea la de su propia familia, jóvenes perdidos en los fanatismos mal intencionados que los convierten en héroes para sus pequeños grupos de pseudointelectuales, aquellos que antes de buscar el diálogo incentivan las respuestas violentas en sus receptores, que piden de ellos su participación en actos de agresión física y verbal antes de instruir a sus colegas de manera dialéctica de la situación por la cual manifestarse. Cuidado, esos son peores, no por ir contracorriente tienen la razón, la razón es la verdad, y la verdad sólo puede llegar a conocerse mediante la reflexión, y la misma nos reflejará que hay tantas verdades cómo hombres o mujeres, sin ser subjetivistas, sólo siendo imperativos podremos manejarnos de una manera más civilizada en ésta frágil sociedad, la cual, por días como el 2 de octubre de 1968, está plantada en cimientos de corrupción y unida con una mezcla de mentiras.


 Fotografía tomada de Twitter


  Fotografía tomada de Twitter


 Fotografía tomada de Twitter